Arantza Gonzalo Mondragón – España

fotografía de la autora

Buscando el azul

Hay gente que pasea el cuerpo
y gente que pasea el alma.
Unos corren por los andenes
para no perder el tren de la primavera
mientras otros esperan a que el invierno les estalle.
Hay corazones que guardan billetes caducados
en el fondo de un violín de tiempo,
buscando un amor
que les robe la memoria
y así olvidar la soledad
que borró días en el calendario.

Quizás debamos restar a las estaciones
los minutos en que las flores salen,
arañar los perfumes y los colores
dentro de un universo imaginario,
esperar que regrese del baúl escondido
el impulso definitivo hacia azules más intensos.

Puedo perdonarlo todo,
excepto que no me quieran.


Renacimiento

Volviste de las cosas dormidas,
del silencio podrido de las sienes
y los instrumentos cubiertos de polvo.

Volviste del desierto olvidado por los dioses,
del tren fantasma donde nadie viaja
y el sillón eterno donde yacen las flores.

Tu patria era el éxodo donde morían los vinilos.

Pero resucitaron en tu garganta
las cuerdas adormecidas por el humo,
las cuerdas momificadas de ausencia.

Pero volviste,
sereno, renovado,
malherido por el talento.

Llegaste a mí con el perfume que toca todas las cosas,
con la elegancia con que miran tus ojos.

Qué decirte,
que me gusta el lugar que ocupas en el mundo,
qué decirte,
que me gusta el que ocupo yo,
prisionera de tu encanto.


El olmo

Una vez vi que un olmo dio una pera
y me quedé atrapada en su prodigio,
por eso vuelvo cada primavera
a buscar en la rama algún vestigio.

Por momentos parece que germina
que quiere agradecer mi confianza
pero pronto el amago se termina
y vuelvo a mi normal desesperanza.

Qué terca mi insistencia en lo imposible
estando el campo lleno de perales.
¿Será la realidad tan insufrible
que prefiero elegir mis propios males?


A mi yo poeta

Te doy mi boca
para que hables al mundo
y te conviertas
en domadora de relámpagos
capaces de encender
el fuego en los renglones.
Esa que ves delante del espejo
esconde la emoción de los perfumes
que excitan el olfato buscando expectativas.

Para hacer magia has de ser capaz
de traducir el alma.

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